La historia de María Juana comenzó un 21 de julio de 1883, cuando el dueño de los campos de la vieja colonia, el Dr. Melitón Espinosa, recibió la aprobación oficial de la provincia para lotear y vender sus tierras. Así se convirtió en una de las tantas poblaciones que no contó con acta de fundación, sino con aprobación de traza.

Como en tantas localidades de la provincia de Santa Fe, se bautizó a la nueva colonia con el nombre de una mujer. En este caso fue en honor a Juana Henderson, esposa del entonces propietario de estas tierras; quién además decidió unirle María, al considerar demasiado corto el nombre de pila.

A partir de esa fecha, comienzan a llegar a la zona inmigrantes italianos provenientes de San Carlos, dispuestos a trabajar la tierra y convertir el campo virgen en una rica zona agrícola. En ese tiempo, no se registraba presencia de pueblos originarios pero aún existían en la zona gauchos matreros que amenazaban y asaltaban a los pioneros.

 

Primeras industrias

En 1887 la familia Boero funda el Molino Victoria, para comprar la cosecha de los campos cercanos y producir harina y otros productos. Es así como los primeros colonos se empiezan a asentar en las cercanías del molino y forman la incipiente colonia.

Más adelante, en 1951, se crea otro de los hitos fundamentales en la historia de María Juana: la Fábrica de Vagones Buriasco. Esta era propiedad de la familia Buriasco; en su momento fue la fábrica de vagones ferroviarios más grande de Sudamérica y la creadora del primer vagón de carga argentino. Atrajo inmigrantes internos de todo el país, quienes contribuyeron al gran crecimiento de la localidad en esos años.

 

Actividades sociales

Como se acostumbraba en los pueblos que se fundaban en la zona, una de las primeras edificaciones fue la de un templo consagrado al culto católico. La patrona escogida fue Santa Juana Francisca Frémyot de Chantal, cuya festividad, el 21 de agosto, dio inicio a las Fiestas Patronales de la localidad.

Otra de las primeras instituciones en constituirse, fue la Sociedad Italiana de Beneficencia, que desde entonces sigue funcionando como salón de baile, cine y punto de reuniones culturales y sociales.

 

También con el paso del tiempo se fueron fundando clubes, donde se desarrollaban distintas disciplinas, lo que generó una intensa actividad deportiva que se mantiene hasta nuestros días.